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Luna de agosto

Otoño...

Para escribir no necesito nada más que la necesidad y el deseo de hacerlo. Es ir a favor del viento de mi respiración y de mis pensamientos.

Entra el otoño y es tiempo de silencios interiores, de preguntas sin respuestas, de castañas rasgando su corsé espinoso.

La chimenea ya arde al atardecer y el fuego me embelesa, me atrae y me serena.

Otra historia...

Otra historia...

Decido hacer limpieza de correos y antes de eliminar hay nombres que me llaman la atención y decido abrir e ir leyendo algunos al azar.

Hay correos de hace muchos años y veo pasado el tiempo, que son trozos de vida compartidas que nada tiene que ver con lo leo escrito para que lean todos.

Salto de un nombre a otro nombre, de un año a otro año, de una mujer a un hombre.

Los hay divertidos, tristes, preguntando en unos, contestando en otros, los hay aburridísimos o los que buscan algo o los que de algo se protegen.

Todos esos correos forman parte de mi misma, unos que ya no existen, otros que siguen y también para esos ha pasado el tiempo, caminan o caminamos con el tiempo, avanzando, conociendo, queriendo; entregando y recogiendo el fruto de amistad.

 

He decidido no borrarlos.

 La mayoría, a mí  que no soy nadie y nunca seré nadie, me aportan muchas cosas.

Final

Final

Desde que vi La Gata...

Adios...

Gestos...

Gestos...

No es de política sobre lo que quiero escribir.

Es de caras y de gestos. Me ha emocionado la foto que ha salido en el país.

El llanto de la ministra, la desolación y vejez del de Interior y el beso del Presidente.

Miro la segunda fila y me asombra la frialdad institucional, no dan para más, creo.

No se emocionan por nada.

Les noto lejanos, tiesos y aunque no quería decirlo, sobre todo, a la  única mujer. Puede que esté cavilando en sacar  cuantioso rédito de lo que allí está pasando.

desamor...

desamor...

Iban los dos vestidos con descaro
—minifalda, melenas—
cogidos de la mano,
tan jóvenes que casi daban miedo,
tan absortos en un cero
que, aunque no se veían, les unía absolutos
algo fieramente puro.


Iban a cualquier parte cogidos de la mano.
Se amaban sin tristeza,
ni alegría, ni nada.
Y a veces se miraban, pero no se veían.


Y luego se sentaban en un banco cualquiera.
Pero no se veían.
Ella era muy bonita; parecía aturdida;
él, feroz y esmirriado.


No hablaban. No tenían ya nada que decirse.
Ya no se deseaban.
Pero seguían juntos, cogidos de la mano,
frente a algo que espantaba.

 

 

Mientras el transistor seguía sonando...

Celaya

Me gustaría..

 

 

Ver en el festival de cine que se está celebrando con tanto bombo y platillo.

Todos callados en un minuto de silencio por las víctimas de los últimos atentados...

Imagen

Aquellas dos imágenes le habían entrado por los ojos como la instantánea percepción de la felicidad absoluta y sin condiciones.

Se las llevaría consigo para siempre. Porque es así como te fastidia la vida.

Te pilla cuando todavía tienes el alma adormecida y siembra en su interior una imagen, o un olor, o un sonído que después ya nunca puedes sacarte de encima. Y aquélla era la felicidad...

 Lo descubres después, cuando ya es demasiado tarde. Y ya eres, para siempre, un exiliado: a miles de kilómetros de aquella imagen, de aquel sonido, de aquel olor.

 A la deriva. "

Tierras de Cristal

Baricco

Catorce...

Catorce...

días despues de llegar aquí.

 

Se acabaron las siestas,

muy altas las transaminasas,

 dolores de cabeza, desánimo, apatía,

colesterol en alto grado, bocinazos,

duchas en la M-30, la crisis, el trabajo...

                                                                                                            ¡¡¡¡Esto no es vida!!!

Así...

Así...

Estuve en verano.

Tan contenta, tranquilita, sin nada que me alterase.

Gambitas con vino fresco, un rape recien pescado, buena siesta y el mar de fondo, sonando.

 

¡¡¡Esto es vida!!!

La mano...

La mano...

Esta es mi mano.

Ana dice que es pequeña.

 Diecisiete centímetros desde la muñeca hasta dedo corazón. Tiene razón, es pequeña, nunca lo había comprobado

Tiene líneas pronunciadas, muy marcadas. Me miro las rayas y las M, en las dos, se notan perfectamente.

Me gustan.

Me sujetan bien la cara cuando miro con quien hablo para no perderme nada de lo que me están diciendo.

También me sirven para taparme la cara cuando algo me da corte o dan ganas de llorar.

Son pequeñas, es verdad.

 

Poema...

Si yo pudiera morder la tierra toda
y sentirle el sabor sería más feliz por un momento...
Pero no siempre quiero ser feliz
es necesario ser de vez en cuando infeliz para poder ser natural...
No todo es días de sol
y la lluvia cuando falta mucho, se pide.
Por eso tomo la infelicidad con la felicidad.
Naturalmente como quien no se extraña
con que existan montañas y planicies y que haya rocas y hierbas...
Lo que es necesario es ser natural y calmado en la felicidad o en la
infelicidad.
Sentir como quien mira. Pensar como quien anda,
y cuando se ha de morir,
Recordar que el día muere y que el poniente
es bello y es bella la noche que queda.


Así es y así sea.

Pessoa

Aggg = fatal

Acabo de llegar y si tuviera que narrar mis vacaciones, no sabría.

Durante unos años, en mis viajes, llevaba una libreta y escribía para no olvidar. Tiempo después, pensé que no me apetecía escribir para no olvidar. Si olvido, no es importante lo que he sentido o visto.

No olvidaré durante mucho tiempo las dos noches que he pasado en un refugio de montaña a 2.600 metros, ni la luna eclipsada vista desde esa altura en una noche totalmente despejada y sin viento. Ni los hermosos atardeceres en la playa que fuí retratando, hasta ocultarse el sol completamente.

Me costará olvidar - despues del terrible accidente de avión - los olores entremezclados del limonero, el galán de noche y el jazmín con un pareo puesto tirada en la butaca del jardín  y oyendo... Si se calla el cantor, calla la vida, porque la vida misma es todo un canto, si se calla el cantor, muere de espanto la esperanza, la luz y la alegría.

Para todo eso y mucho más ha servido el mes largo de vacaciones. Ser mi propio cantor y recobrar la esperanza, la luz y la alegría en pequeñas dosis para no atragantarme.

Feliz vuelta a todos, todos.

Treinta días...

No me ha pasado nada en treinta días,

 todo es normal y es de agradecer.

Amenazo con seguir escribiendo igual de mal

en cuanto llegue a casa.

un bezo

Día especial...

 Es mi cumpleaños...

nací a la dos de la madrugada

en noche de luna llena

Mira que eres linda, que preciosa eres...

Me siento fenomenal.

Relax....

Me voy de vacaciones.....

 en septiembre volveré seguramente.

 

La luna...

El tiempo pasa,
nos vamos poniendo viejos

En cada conversación,
cada beso, cada abrazo,
se impone siempre un pedazo de razón.

Algo así creo que me pasa. Cada vez soporto menos el desprecio, la ironía. Cada vez me enfrento interiormente más a ello. No lo sé, tendrán que analizarme por si tiene medicación o se deba tratar.

No soporto las palabras subnormal, imbecil, estúpido, torpe, tonto, idiota o cualquier otra palabra que ofenda a los demás. Desde mi punto de vista, se intenta quedar por encima de los otros a fuerza de humillar e intentar destruir. Todos los adjetivos siguientes, van dirigidos a mí, bueno a Luna:

 es usted tonta por esencia, presencia y potencia. Tonta de solemnidad, con balcón a la calle, con contumacia, sin remisión, con estrambote, vuelta y vuelta, con capirote y cimborrio.
Luna:¿Me he explicado?

Supongo que el bloguero en cuestión se quedaría tranquilo y todo por no darle la razón y contradecirle en su opinión y mucho más gracioso aún, que no fuí yo quien lo escribió. Es probable que lo escribiera él mismo para poder atacar así.

A mi no me molesta, me da risa, aunque supongo que haya personas a las que  puede destruir el poder que cree tiene dicho bloguero al usar tanto desprecio al dirigirse a alguien desconocido.

Por tanto, siempre estaré agradecida a mi madre, la que me enseñó, que se puede decir todo, la diferencia está en la forma de decirlo y  un ataque, nunca es la mejor defensa aunque así lo crea la humanidad entera.

*Hoy, al leer al barquero me he llevado un buen disgusto. De él si me afecta lo que pudiera decir, menos mal, que no va dirigido a mí lo que dice de la luna.


Ya estoy..

Preparada para el concierto de d. Pablo.

Me he venido del pueblo, allí se está fresquito, se duerme bien.- No me ha importado volver.

Sandalias azul marino con pantalón blanco y camiseta marino.

Linterna, un par de cigarritos -estoy dejándolo- las entradas, un  paquete de pañuelos para la emoción que sin duda en algunas de sus canciones sentiré.

Allá voy...que nerviosssssss

Mi nariz roja..

Es curioso... Nunca me gustó el circo, nunca me gustaron los payasos.

 Entonces no sabía lo dificil que era conseguir una nariz, una roja nariz.

No sé si la transformo a ella o ella me transforma a mí. Lo que sí sé es que me hace diferente.

Los demás también me ven diferente y me gusta...

Con la roja nariz, no se ve si estoy triste o alegre, si soy lista o soy torpe, sólo miran la nariz y es agradable no tener que dar explicaciones.

Hoy en forma de despedida - las vacaciones están al caer y nuevamente cerraré la Luna - quiero ofrecerle a mi nariz roja un trocito de un poema que he visto por ahí. Es un poema que recitaba mi padre a su niña pequeña, es decir a mí.

porque eres linda desde el pie hasta el alma
porque eres buena desde el alma a mí
porque te escondes dulce en el orgullo
pequeña y dulce
corazón coraza...

Recuerdos..

Recuerdos..

Un trocito de tela de bonitos colores de diez por diez centrímetros. Papeles de colores cortados en largas tiras. La cantidad no importa,ba dado que en cada tira se escribía un sueño, un deseo o alguna gamberrada.

 Una goma y una cuerda de pita, larga, larga.

Se llenaba el cuadrado de tela con arena de playa, se unian las cuatro puntas  con las tiras  de papeles de los sueños, los deseos o lo que cada uno quisiera; a veces se pintaban las telas y quedaban muy bonitas

Despues de todo esto, se ponía la cuerda de pita y las tira de colores sujetas con la goma... ya estaba fabricada una bonita CARIOCA.

Dando vueltas sobre uno mismo, la carioca se lanzaba lo más lejos posible y el ganador quitaba una tira de otra carioca del chico o la chica que más le gustase o del que menos le gustase y del sueño, el deseo o gamberrada que más apeteciera.

Era un juego de playa divertido para amansar a las fieras cuando al caer la tarde, el sol empezaba a esconderse en la otra banda de la playa sanluqueña donde pasé varios veranos. Así día tras día hasta llegar la noche y llegar a la plaza del Cabildo para oír la música de la banda, sentados y callados.

 A mí, se me ocurrió poner en una de la cintas comer escarabajos y....

* la voz de mis sueños, al que volveré a ver el día 26. Lo que daría por conocerle y poder hablar tan sólo un minutejo con él...

Agenda...

Mañana 16, no olvidar felicitar a varios miembros y miembras, ellas se llaman Carmen y ellos Carmelo.

*  Recordar las fiestas del mar de cuando era pequeña y no olvidar que me gustaban mucho.

*  No olvidar si tuviera la posibilidad de decirle a un bloguero, al parecer escritor, que en la feria de libro no había muchas colas para ver a los autores y firmar sus libros, había filas, filas, filas. También habría colas, colitas y coletas, supongo, puesto que hace años no piso por la feria. A mí eso de ponerme en la fila para que un extraño me firme un libro, me da corte por un lado y por otro me parece una tontería, salvo que conociera a la autora o al autor y despues de la paliza nos fuéramos de vinos.

* Buscar el blog donde he leido un texto muy completo sin faltas de ortografía, con los puntos y las comas en su sitio, una maravilla, exceptuando cuando escribe que corría un "aire fuértisimo" 

¡¡¡ hijopordios, hijopordios!!! se dice que corría un viento fortísimo, el aire no corre ni camina.

*  Recordarle al culpable -cumpliendo mi promesa de abrir la luna si escribíamos cada uno en su blog - que no ha cumplido el pacto completo y eso no vale.

* Agggggg

 ****** Fin

Decir a DR, Sir y Giovanni que sus vacaciones me dan envidia.