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Luna de agosto

Desde que vi por vez primera  al padre de una amiga beber el vino en ESTE sorprendente artilugio, supe que yo alguna vez tendría uno. 

Es un porrón, dijo mi amiga. Si el artilugio me gustaba, el nombre me fascinó ¿ Porrón? es lo que hacen los tambores, pensé. Porrón, porrón, porrón.

 Pero aquel porrón no era para eso.

¡¡Lo tengo!!

 Me gusta echar un tragito cuando estoy en el pueblo y me gusta el sonido que hace al entrar en la garganta.

 

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2 comentarios

Luna -

¡¡Por supuesto!!
A mí se me da genial. Lo prometo.

Un beso

el barquero -

Hay que tener puntería.
Al beber de él, a uno se le pasa antes la sed, supongo que por entrar lentamente, por el estrés que representa estar aguantando el envase y por vete a saber qué más.
Mis amigos beben con él, yo no; lo pillo por delante y escancio el vino en un vaso, y de un trago me lo bebo todo.
Cuando vengas, si por casualidad volvemos a cenar al sitio aquel, pediremos el vino en porrón.
¿Qué te parece?
¿Hace?
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