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Luna de agosto

Divide..

Divide..

y perderás, oí decir no hace mucho.

Mi abuela me enseñó que la vida no es fácil, que no es dulce el camino, que la felicidad es cosa de minutos y hay que cogerlos al vuelo... y al vuelo lo he cogido.

Me quito la nariz, es decir, me desanudo, me expando en total libertad, algo maravilloso desde noviembre aquí.

Canto bajo la lluvia y el sol me está mirando.

Desde noviembre aquí, mi cielo personal está nublado.

Mi cielo ahora es azul con toques de naranjas. 

Me da los buenos días con pequeños poemas.

Me da las buenas noches con dulce poesías...

Si la felicidad no es esto, es algo parecido.

Lo ponen muy dificil, nos quieren dividir.

¿Podrán? no, no lo creo...

 

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5 comentarios

Manel -

De nuevo a tu vieja entrada:

¿La vida no es fácil? ¿Quizá es difícil? ¿A lo mejor nos la complicamos? ¿Qué es la felicidad para cada uno de nosotros? Posiblemente podríamos añadir vida a los años, porque poner años a la vida, ates de que te mueras, es cuestión de tiempo. Por cierto, morirse también lo es. Niña, háztela más fácil, Invéntatela, renace con ella cada día, no sólo al depertar, no sólo al irse a dormir. Renace y será más feliz

Luna -

Giovanni, el traslado te ha mucho más creativo, no sólo cuentas, relatas de forma magistral.
Mi admiración por Yupanqui viene de siempre, tegno toda su música..
Así que Gio el amoroso...¿Será posible?

Un beso

Luna -

Buenos días..
Helio, la vida, creo, tiene dos cabos, uno cuando nacemos y el otro se cierra cuando decimos el adios definitivo....es el centro el que hay abrazar con cometas, satélites, estrellas y todo el firmamento si puede ser...
Un abrazo

giovanni -

Sumé las edades de mis padres y las dividé por dos. Pasando los 55 años me preguntaba: cuantos años más? Ojalá unos 29, porque me gusta 84. En suma, no paro de contar.

Un beso

helio -

Durante mucho tiempo, demasiado tiempo, me abracé al dolor y coloqué mordazas en mis sentidos. Cerré la llave al veneno y me quedé sentado, paralizado, impávido, impertérrito. Absorto en un espacio sin plano, ni volumen, ni tiempo.
A la deriva en ese Cosmos tropecé con un Satélite, un satélite de coumnicación que fluye palabras y trasmite sentimientos.
¿Pueden los satélites modificar nuestra conducta?
Enigmas interplanetarios.
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