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Luna de agosto

Azul...

...era la tarde en Lisboa.

...Se ha levantado muy temprano, no ha podido dormir en toda la noche a pesar del largo viaje que hizo ayer desde Alicante.

A nadie ha dicho los motivos, es algo tan íntimo, que prefiere no dar explicaciones.
Quería ver la casa, el entorno, antes de recibirla…

¿Cómo será ella? Se pregunta. No posee más que una foto de cuando era niña. La edad no le importa en absoluto, a ella si le importa, le ha costado mucho tiempo convencerla para esta cita.

Sonríe y piensa en cómo empezó todo. Enciende un cigarrillo y lo apaga, ahora no hay tiempo de fumar, quiere estar pronto.
Todo está preparado para recibir a Elisa. Ha encendido la chimenea, ha colocado flores en los jarrones, ha dejado las ventanas entornadas, quiere crear un ambiente cálido y agradable.

Allí hay mucha gente, todos esperan nerviosos y él, prefiere no pensar.

Mira la sala, la gente viene y va, hay mucha algarabía, unos alegres, otros tristes y niños correteando.

Mira el reloj cada cinco minutos, parece que el tiempo no pasa ¿La reconocerá? Intenta encontrarla en la imagen de niña de la foto, pero eso no es posible, han pasado muchos años; ahora se arrepiente de haber dejado volar la imaginación y no haberle pedido una foto actual.
Se levanta y se vuelve a sentar, no puede estar muy quieto, tiene miedo de no reconocerla, de no saber quien será entre tanta gente que cruzará esa puerta.

Y ¿Si finalmente ha decidido no venir? Se levanta y vuelve a preguntar al funcionario la hora exacta de la llegada y le contesta que está a punto de entrar…


*Es la pequeña parte de una novela que nunca acabaré... fue una idea bonita.
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