Duelo...
Te contaría un cuento
Te cantaría canciones
Te mecería en mis brazos
Te voy a echar de menos...
Que las hadas te acogan
Cielo mío.
Suspiro...

Sombra, si tú lo sabes dime;
deja el hondo fluir
libre sobre su margen invisible,
acuérdate del hombre que suspira
antes de que la luz vele su muerte,
vuelto él también latir de aire,
suspiro entre tus manos poderosas
Luis Cernuda
Susurro...

Soy un libro de nieve,
una espaciosa mano, una pradera,
un círculo que espera,
pertenezco a la tierra y a su invierno.
Cálido -6

Como me gusta, estoy en campo abierto
la brisa se entretiene enredando palabras
Cálido - 5

Arriba canta el pájaro y abajo canta el agua.
(Arriba y abajo, se me abre el alma.)
Cálido - 4...

Un clima de oro maduraba apenas
las diurnas longitudes de su cuerpo
llenándolo de frutas extendidas
y oculto fuego.
Cálido - 3

Canto y cuento es la poesía
se canta una viva historia
contando su melodía
Calido - 2

Vuela, mi cielo, mi querida niña
mi corazón llora tu asencia como el primer día
Vuela...
Cálido -1

Estoy mirando, oyendo,
con la mitad del alma en el mar y la mitad del alma
en la tierra,
y con las dos mitades del alma miro al mundo.
Evocación...

¿Se puede olvidar en tan poquitos días?
No quiero. No debo.
Aún quedan mariposas danzando por mi cuerpo
Otoño...

Esparce noviembre, al blando movimiento
del sur, las hojas áureas y las rojas,
y, en la caída clara de sus hojas,
se lleva al infinito el pensamiento.
Qué noble paz en este alejamiento
de todo; oh prado bello que deshojas
tus flores; oh agua fría ya, que mojas
con tu cristal estremecido el viento!
¡Encantamiento de oro! Cárcel pura,
en que el cuerpo, hecho alma, se enternece,
echado en el verdor de una colina!
En una decadencia de hermosura,
la vida se desnuda, y resplandece
la excelsitud de su verdad divina.
Breve...

Hasta el final
hay que ganar tiempo a los sueños.
Hay que ir mucho más allá de las palabras.
Ser tal como somos y
si la vida diaria ha hecho de las suyas
y ha cambiado las cosas y también a nosotros.
Aromas...

aromas
de lavandas
llegan a mis amaneceres.
Lugar...

donde inventar, reunir, recrear lugares
donde los sueños corren jubilosos
ardientes en sus llamas sorprendidos
de soñar,
soñar y sonreirnos...
Lilas...

Decía Séneca sobre la felicidad...
Busquemos algo bueno, no en apariencia, sino sólido y duradero, y más hermoso por sus partes escondidas. Descubrámoslo. No está lejos: se encontrará; sólo hace falta saber hacia dónde extender la mano; mas pasamos, como en tinieblas, al lado de las cosas, tropezando con las mismas que deseamos.
Recuerdo...

A veces alza en mí su Luna roja
o me reclina sobre extrañas flores.
Dicen que ha muerto, que de sus verdores
el árbol de mi vida se despoja.
Sé que no ha muerto, porque vivo. Tomo,
en el oculto reino en que se esconde,
la espiga de su mano verdadera.
Como tú...

Así es mi vida,
piedra,
como tú. Como tú,
piedra pequeña;
ni piedra de un palacio,
ni piedra de una iglesia;
como tú,
piedra aventurera;
como tú,
que tal vez estás hecha
sólo para una honda,
piedra pequeña
y
ligera...
Reposo...

Cansada del viaje y en reposo
no hay palabra o mirada que en tu ausencia
en tu presencia el viento se la lleve.
Mareas...

...capaces de embrujar mil devaneos
en bocas que se olvidan de las dudas
de límites prohibidos y bloqueos.
Y 20...

un homenaje para tu ausencia
en luna llena
¡Felicidades!
¡ HAy clAmor de primAverA !




